miércoles, 3 de febrero de 2016
domingo, 24 de enero de 2016
Compañía de Jesús, con linaje secreto.
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| Ignacio de Loyola, fundador. |
Pero la consecuencia es una virtud que la influencia jesuítica va debilitando más y más entre los clericales. El astuto, solapado, sagaz y terrible jesuitismo es como el alma de la Iglesia romana, de cuyo poder espiritual se apoderó por entero. Conviene, pues, comparar la moral jesuítica con la de los antiguos tanaímes y teurgos, para descubrir la íntima relación que con las sociedades secretas tienen los arteros enemigos de toda reforma. No hay en la antigüedad escuela ni asociación ni secta alguna que se parezca siquiera a la Compañía de Jesús, contra cuyas tendencias se levantaron generales protestas apenas nacida, pues a los quince años de su constitución se deshicieron de ella los gobiernos de Europa. Portugal y los Países Bajos expulsaron a los jesuítas en 1578; Francia en 1594; la república de Venecia en 1606; Nápoles en 1622; Rusia en 1820.
Desde su adolescencia mostró la Compañía de Jesús las mañas que todo el mundo le reconoce, y que han causado más daños morales que las infernales huestes del mítico Satán. No le parecerá exagerada esta afirmación al lector cuando se entere de los principios, máximas y reglas de los jesuitas, entresacados de sus propios autores y de la obra mandada publicar por decreto del Parlamento francés (5 de Marzo de 1762) y revisada por la comisión que se nombró al efecto. Esta obra fué presentada al monarca para que, como hijo primogénito de la Iglesia, advirtiese la perversidad de (como dice textualmente el decreto del Parlamento) “una doctrina que permite el robo, el asesinato, el perjurio, la fornicación, el parricidio y el regicidio, y sobre las ruinas de la religión quiere erigir la superstición, la hechicería, la impiedad y la idolatría”.
A pesar de las afirmaciones contrarias, ha resultado que la Compañía de Jesús pertenece en uno de sus aspectos al linaje de las sociedades secretas. Sus constituciones, traducidas al latín en 1558 por el P. Polanco e impresas en Roma, se mantuvieron en riguroso secreto, hasta que en 1761 mandó publicarlas el Parlamento francés cuando el famoso proceso del P. Lavalette.
Los grados de la orden son seis, a saber: novicios, hermanos, sacerdotes, coadjutores, profesos de tres votos y profesos de cinco votos. Además, hay un séptimo grado secreto, tan sólo conocido del general de la orden y de unos cuantos dignatarios, en que consiste el terrible y misterioso poder de la Compañía, uno de cuyos mayores timbres de gloria es para ellos la reorganización del sanguinario tribunal del Santo Oficio, a instancias de Loyola.
Los jesuitas son hoy día omnipotentes en la curia romana e influyen decisivamente en las congregaciones de cardenales y en la secretaría de Estado, de modo que antes de la ocupación de Roma pudo decirse que estaba en sus manos el gobierno pontificio.
Respecto a su organización interna dice Mackenzie: La Compañía de Jesús tiene signos secretos y contraseñas distintas para cada uno de los grados, y como no llevan divisa alguna exterior es muy difícil reconocerlos, a no ser por declaración propia, pues según el encargo que reciban se presentan como católicos o protestantes, plebeyos o aristócratas, fanáticos o escépticos. Tienen espías en todas partes y en todas las clases sociales, y se fingen mentecatos cuando así les conviene. Hay jesuitas de ambos sexos y de toda edad que se inmiscuyen por doquiera, hasta el punto de haber algunos de familias distinguidas y complexión delicada, que no obstante están de criados en casas de protestantes para mejor servir los intereses de la Compañía. Nunca nos precaveremos suficientemente contra su influjo, pues como la Orden se funda en la absoluta y ciega obediencia, puede convertir toda su fuerza hacia determinado punto. Por su parte, sostienen los jesuítas que “la Orden no es de institución humana sino que la fundó el mismo Jesús al trazarle la regla de conducta, primero con su ejemplo y después con su palabra”.
Pero ¿qué porvenir aguarda al mundo católico si ha de continuar dominado por esta nefanda sociedad? No será muy lisonjero desde el momento en que el mismo cardenal arzobispo de Cambray levanta su voz en pro de los jesuítas, aunque como han transcurrido ya dos siglos de la exposición de tan abominables principios, les ha sobrado tiempo a los jesuítas para amañar su defensa con mentiras afortunadas, de modo que la mayoría de católicos jamás creerán a sus acusadores.
El pontífice Clemente XIV suprimió la Compañía de Jesús el 23 de julio de 1773, y sin embargo la restableció Pío VII el 7 de Agosto de 1814.
Fuente: Isis sin velo. T4. H.P. Blavatsky. N.Y. 1875.
sábado, 23 de enero de 2016
jueves, 21 de enero de 2016
¿Los creyentes se autoengañan?
Algunos científicos, como
el conocido biólogo Richard Dawkins, han acusado a los
creyentes de autoengañarse o de tener sus capacidades mentales disminuidas. Con
el 80%
de la población mundial que se declara creyente de una de las 4.000 religiones
que existen, según su libro, una explicación así deja poco margen al futuro de la
especie humana. En realidad, según estos autores, el cerebro ha fabricado la
religión en su propio beneficio. Y la llegada de la neurociencia y los experimentos
con el cerebro han permitido conocer mejor cómo lo hace.
El neurólogo Michael McGuire, coautor del libro y profesor en la
universidad californiana de Ucla, descubrió hace casi 30 años cómo estudiar el
cerebro de los chimpancés por medio de los residuos de su actividad neuronal
sin dañarles. Sus trabajos le permiten sostener que también tienen un sentido
de lo que está bien y lo que está mal, es decir, la moral.
“No es descabellado que los chimpancés tengan una idea de Dios, pero no
tenemos evidencias”, opina McGuire. Y no lo es porque ambas especies comparten
una misma base biológica, posible origen de su moral.
Pero el impulso definitivo al estudio del cerebro lo han dado las
distintas tecnologías de neuroimagen (resonancia magnética, tomografías, o
magnetoencefalografía). En el repaso de los más recientes trabajos en este
campo que hace el libro, se observa cómo la fe en Dios reduce los síntomas de
la depresión y favorece el autocontrol mientras que la meditación mejora
algunas capacidades mentales. Otro estudio también reveló que los creyentes
viven más que los ateos o los agnósticos.
La causa hay que buscarla dentro del ser humano. A pesar de ser la
especie más poderosa, es presa fácil del miedo y la incertidumbre. Esto genera
estrés neuronal, deteriorando las dendritas y reduciendo la neuroplasticidad.
Induce más de 100 cambios en el cerebro.
Según los autores, sólo la religión ofrece un bálsamo trinitario formado
por la “socialización positiva, los rituales y una creencia, generalmente en la
otra vida”. La experiencia religiosa libera neurotransmisores como la
serotonina, la dopamina o la oxitocina, que dan paz al cerebro.
Aunque los ateos y los
agnósticos pueden combatir el estrés con actividades que recreen esta socialización, “siempre
les quedará algo de dolor, a menos que crean en la otra vida”, aseguran. Desde
un punto de vista evolutivo, parece un suicidio no ser religioso.
Fuente: Miguel Ángel Criado. Libro God’s Brain
(El cerebro de Dios, ed. Prometheus Books ), publicado en EEUU.
jueves, 24 de diciembre de 2015
El Evangelio Apócrifo de Felipe
© Vladimir Antonov, 2008. Traducido del ruso al
español por Anton Teplyy y Eduardo Jorquera Muñoz.
Hay aquellos que heredan lo perecedero. Ellos mismos pertenecen a lo perecedero,
por eso lo heredan. Aquellos Que heredan lo Imperecedero Ellos Mismos son
imperecederos. Ellos se vuelven los dueños de lo Imperecedero y de lo
perecedero. El Que ha alcanzado al Padre gracias a sus esfuerzos de
auto-perfección, hallará la Verdadera Vida después de la muerte de su cuerpo.
Él se vuelve un Condueño con el Padre en lo Celestial y en la Tierra.
Los que siembran en el invierno cosechan en el verano. El invierno es lo
mundano, pero el verano es el otro eón. ¡Que sembremos en el invierno en la
Tierra, para que en el verano haya la cosecha! Por consiguiente, no debemos
implorar el invierno de Dios, pues después del invierno sigue el verano. La
palabra griega eones denota las dimensiones espaciales; entre éstas hay
las que se les llaman el infierno, el paraíso y la Morada de Dios el Padre. En
el «invierno», es decir, mientras estemos en la Tierra, debemos trabajar para
estar en el «verano» en la abundancia y la beatitud de los eones más altos.
Primera parte.
sábado, 19 de diciembre de 2015
Jesús: Mil rostros, mil conceptos. Serie: 7. El Evangelio de Acuario de Jesús el Cristo.
El evangelio de
Acuario de Jesús el Cristo
Formación académica
Jesús y la India
Según
algunas especulaciones, Cristo pudo seguir dogmas budistas. Gruber
y Kersten (1995) afirman que el budismo tuvo una influencia sustancial
en la vida y las enseñanzas de Jesús. Afirman que Jesús fue influenciado
por las enseñanzas y prácticas de los “Terapeutas”, descritos por los autores como maestros de la escuela Budista Theravada que estaba establecida en Judea. Aseveran que Jesús vivió la vida de un budista ideal y enseñaba el budismo a sus discípulos; su trabajo sigue los pasos del erudito del Nuevo Testamento de Oxford Barnett Hillman Streeter, quien estableció ya en la década de 1930 que la enseñanza moral de Buda tiene cuatro parecidos notables con el "Sermón de la Montaña”.
Algunos
eruditos creen que Jesús pudo haber estado inspirado por la religión budista y
que el Evangelio de Tomás y muchos textos de los manuscritos encontrados en Nag Hammadi,
Egipto, reflejan esta posibilidad. Libros como Los Evangelio Agnósticos y
Más allá de las creencias: el Evangelio secreto de Tomás por
Elaine Pagels y El Jesús Original por Gruber y
Kersten discuten estas teorías.
En 1887
el corresponsal de guerra ruso Nicolás Notovitch visitó
India y Tíbet. Afirmó que, en la lamasería o monasterio de Hemis Ladakh,
oyó hablar de un manuscrito sobre la “Vida
del Santo Issa, el Mejor de los Hijos de Hombres”.
Issa es el nombre árabe de Jesús. Su historia, junto con
un texto traducido de la “Vida del Santo Issa”, fue
publicada en francés en 1894 con el nombre de “La vida
desconocida de Jesucristo”, y subsiguientemente traducida al
inglés, alemán, español, e italiano.
Las
escrituras de Notovitch crearon inmediatamente controversia. Max
Mueller, orientalista alemán, publicó una carta que
había recibido de un oficial colonial británico manifestando
que la presencia de Notovitch en Ladakh “no
estaba documentada”. J.
Archibald Douglas, entonces profesor de la Facultad de Agra
también visitó el monasterio Hemis en 1895, pero afirmó
que no encontró ninguna prueba de que Notovich había
estado allí. Hay muy poca información biográfica acerca de
Notovitch y no hay registro de su muerte.
El diario del Dr. Karl Rudolph Marx del Ladane Charitable Dispensary, un misionero de la Orden de los Hermanos de Moravia, y director del hospital en Leh, declaró claramente que trató a Nicolás Notovitch por un dolor de muelas agudo en noviembre de 1887. Edgar J. Goodspeed en su libro “Bulos Bíblicos famosos” afirma que el abad principal de la comunidad Hemis firmó un documento denunciando a Notovitch como un mentiroso categórico, pero esta afirmación no se ha verificado independientemente.
Las
pruebas de visitantes posteriores aún no habían tenido lugar, y
Notovich respondió a estas afirmaciones que el lama de
Hemis había negado la existencia del manuscrito para
evitar investigaciones por su valor para el mundo, con
riesgo de ser confiscado o robado. Los
expertos en Tibet
Snellgrove y Skorupski escribieron a los monjes en Hemis, y
dijeron que “parecen convencidos de que todos los
extranjeros roban si pueden. De hecho han sufrido muchos robos importantes estos últimos años”. Notovitch también facilitó los nombres de varias personas de la región que podían demostrar su presencia allí.
En 1922,
después de dudar inicialmente de Notovitch, Swami
Abhedananda, discípulo de Sri Ramakrishna, y bien
conocido de cerca por Max Müller, viajó al Tíbet, investigó
el asunto, y el lama le mostró el manuscrito y con su
ayuda tradujo parte del documento. Más tarde defendió las
afirmaciones de Notovitch. Varios autores han tomado estos relatos y los han ampliado en sus obras. Por ejemplo, en su libro “Los Años Perdidos de Jesús: Prueba Documental del Viaje de 17 años de Jesús a Oriente”, Elizabeth Clare Prophet se refiere a los escritos budistas que prueban que Jesús viajó a través de India, Nepal, Ladakh y Tíbet. Sin embargo, retoma las objeciones y refutaciones de la Vida de San Issa, refiriéndose con detalle a ambas opiniones de la controversia.
Fida
Hassnain. En Busca del Jesús Histórico. 2006. ISBN-187811517
Suzanne
Olsson. Jesús en Cachemira, La Tumba Perdida. Booksurge, 2006. ISBN 1-4196-1175-5
D.L. Snellgrove and T. Skorupski (1977) The Cultural Heritage
of Ladakh, p. 127, Prajna Press ISBN 0- 87773-700-2
domingo, 13 de diciembre de 2015
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