viernes, 16 de octubre de 2015

ARCENAL


Revolución científica: demuestran que Dios no creó el universo

 
Un equipo de científicos canadienses realizó uno de los descubrimientos más importantes de la historia: cómo fue que el universo se creó a partir de la nada. Para eso, descartaron toda participación divina.
 
Con un rechazo a la necesidad de un Dios creador, los especialistas elaboraron una nueva teoría basada en la inflación de las denominadas partículas virtuales, es decir, de aquellas que contienen una carga muy pequeña de energía, por un lapso muy corto.

Esta descripción, según publicó el portal Express, lleva consigo un problema: ¿Cómo este tipo de partículas tan pequeñas puede crear un universo como el conocido? La respuesta la dio el Dr. Mir Faisal, del Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Waterloo, Canadá, quien aseveró que bajo las reglas de la teoría de la inflación las diminutas partículas virtuales pueden expandirse lo suficiente como para crear el universo.
Pero el especialista complicó aún más las cosas y aseguró que es incorrecto tratar de saber cómo el universo se creó desde la nada. "El universo aún es nada", aseguró, en referencia a su ausencia de energía.

¿Qué papel jugó Dios en la creación? Para Faisal, el Dios representado como un "superhombre sobrenatural", ninguno. Pero si, en cambio, Dios es "un gran matemático, tal vez sí" haya tenido importancia en la creación. De esta manera, según el portal, el científico se refirió a la teoría de la inflación, es decir, a que la energía positiva total en forma de materia equilibra la energía negativa en forma de gravedad, por lo que la energía total del universo es cero.
Pues bien, si en el universo hay ausencia de energía. ¿Cómo hay que entender su creación? La respuesta, insistió, está en las llamadas partículas virtuales, que tienen una carga de energía muy pequeña y de muy corta duración. Para Faisal, esto no es un contrasentido, ya que este tipo de partícula bien pudo expandirse hasta crear el universo gracias a su inflación, es decir, a su magnífico crecimiento.

Fuente: RT.

jueves, 8 de octubre de 2015

Algo sobre Teosofía. Porque, leer es poder.


En realidad: ¿Qué posición podría tener, entre nosotros, un fanático, cuya religión le impide toda investigación y no admite el uso libre de la razón; cuando el concepto original, la mera raíz de la cual crece la planta hermosa que llamamos Teosofía, es una exploración libre y completa en todos los misterios naturales, divinos o humanos?
Aparte de esta restricción, la Sociedad Teosófica invita a todos a participar en sus pesquisas y descubrimientos. Quienquiera que sienta que su corazón late al unísono con el gran corazón de la humanidad; quienquiera que sienta que sus intereses son uno con los de los más pobres y menos afortunados que él; quienquiera, hombre o mujer, que esté siempre dispuesto a prestar servicio a quienes sufren, quienquiera que esté plenamente consciente del verdadero significado del “Egoísmo,” es un Teósofo congénito y por derecho. Puede estar seguro que siempre encontrará, entre nosotros, corazones comprensivos. En efecto: nuestra Sociedad es una pequeña humanidad especial, donde, al igual que en la humanidad en general, uno puede encontrar su contraparte.
 
Si se objetara que en esta Sociedad Teosófica el ateo está al lado del deísta y el materialista del idealista, contestaremos: “¿Y qué? Si un individuo es un materialista, es decir, discierne en la materia una potencialidad infinita para la creación o mejor dicho, para la evolución de toda vida terrestre, o si otro es un espiritista, dotado de percepción espiritual que el primero no tiene, ¿por qué esto debería impedir, al uno o al otro ser un buen Teósofo? Además, quienes adoran a un Dios Personal o a una Sustancia Divina, son mucho más materialistas que el panteísta, el cual rechaza la idea de un Dios de carne, mas, percibe la esencia divina en cada átomo. Todo el mundo sabe que el buddhismo no reconoce el binomio Dios o Dioses. Sin embargo, para el Arhat, para el cual cada átomo de polvo está tan lleno de Swabhavat (sustancia maleable, eterna e inteligente, aunque impersonal) como lo está él mismo y que trata de asimilar este Swabhavat, identificándose con el Todo a fin de alcanzar el Nirvana, debe, para llegar allí, seguir el mismo Sendero doloroso de renunciación, de las buenas obras, del altruismo y tiene que vivir una vida santa, aunque menos egoísta en su intención, que el cristiano beatificado.
 
 

¿Qué importancia tiene la forma transitoria, si la meta a alcanzar es la misma Esencia Eterna, a pesar de que se presente a la percepción humana bajo el disfraz de una Sustancia, de un Soplo inmaterial o de la nada? Admitamos la Presencia, a pesar de que se le llame Dios Personal o Sustancia Universal, y admitamos una causa, pues todos vemos efectos. Pero, puesto que estos efectos son los mismos para el buddhista “ateo” y el cristiano deísta y siendo la causa inescrutable para ambos: ¿por qué gastar nuestro tiempo siguiendo una sombra ilusoria? En último análisis: los más grandes materialistas y los filósofos más trascendentales, admiten la presencia de un Proteo impalpable, omnipotente en su ubicuidad, a través de todos los reinos de la naturaleza, incluyendo al ser humano; un Proteo indivisible en su esencia, sin forma y, sin embargo, manifestándose en todas las formas; está aquí, allá, por dondequiera y en ningún lugar, es el Todo y la Nada, es todas las cosas y permanece siempre Uno, Esencia Universal que vincula, limita y contiene todo y todo la contiene. ¿Cuál teólogo puede ir más allá de esto? Es suficiente reconocer dichas verdades para ser un Teósofo; ya que tal confesión implica admitir que no sólo la humanidad, aunque conste de millares de razas, sino todo lo que vive y vegeta, todo lo que, en una palabra, es, está constituido por la misma esencia y sustancia, está animado por el mismo espíritu y, por lo tanto, hay solidaridad en la naturaleza, tanto en el plano físico como en el moral.
Fuente: H:P: Blavatsky
 

 

martes, 6 de octubre de 2015

Reescribiendo nuestra Historia Nacional.


Estados Unidos ha estado guardando algo importante y valioso en la costa del Golfo de México.


En cuatro discretos puntos seguros yace una cantidad de petróleo equivalente a 700 millones de barriles. Está enterrada en una red de 60 cavernas subterráneas talladas en roca de salina, en lo que constituye la enorme Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés) de EE.UU.
De hecho, toda una serie de países han invertido miles de millones de dólares en desarrollar este tipo de instalaciones.
 
¿Por qué alguien vuelve a enterrar el crudo de nuevo bajo el suelo?
 
La respuesta se remonta a la crisis del petróleo de 1973. Los exportadores de petróleo árabes habían cortado los suministros a Occidente como castigo por el apoyo de Estados Unidos a Israel durante la guerra del Yom Kippur. Este conflicto, también conocido como la guerra árabe-israelí de 1973, fue librado por una coalición de países árabes liderados por Egipto y Siria contra Israel desde el 6 al 25 de octubre de 1973. En aquel entonces el mundo era tan dependiente del petróleo de Medio Oriente que los precios del carburante se dispararon. Eso se tradujo en racionamientos en las estaciones de servicio de EE.UU.
 
La gente comenzó a temer que le robaran la poca gasolina que tenían, por lo que algunos comenzaron a proteger sus coches con armas de fuego. Un par de años después EE.UU. comenzó a construir su SPR, la red de cavernas subterráneas llenas de crudo. Gracias a estas reservas, aunque fallara el suministro, EE.UU. podría enfrentar el alza del precio y la presión de los mercados globales sin problemas. "El formidable tamaño de la SPR la convierte en un importante factor disuasorio ante los cortes en la importación de petróleo y es una herramienta clave de la política exterior", asegura el gobierno estadounidense en su página de internet. No es por nada que el presupuesto del año en curso para el mantenimiento de esta reserva estratégica es de US$200 millones.
 
Bob Corbin, del Departamento de Energía de EE.UU., es la persona encargada de que ese dinero se gaste de forma inteligente. "Todos nuestros puntos (en los que se guarda petróleo) están situados en lo que llamamos cúpulas de sal", explica. "La sal es impermeable al crudo. Así que ambas sustancias no se mezclan, y tampoco se crean fisuras, por lo que son un almacén perfecto". Fuente BBC.

lunes, 5 de octubre de 2015

El Dios bíblico tuvo una esposa


     La diosa madre, pareja de Yahveh, fue excluida dolosamente de la Biblia, en el camino a la construcción paradigmática de la hegemonía masculina. En tiempos anteriores al monoteísmo patriarcal -instaurado en occidente por el judeocristianismo y responsable de sembrar las bases para una conciencia que enaltece los valores masculinos de conquista, expansión y explotación de la naturaleza- prevaleció una concepción religiosa de la divinidad como pareja: Diosa Madre y Dios Padre.

     Según la investigadora de la Universidad de Exeter, Francesca Stavrakopoulos, originalmente, las denominadas grandes religiones abrahámicas -hoy los tres mayores monoteísmos de la cultura humana- adoraron también, junto a Yahveh, a la diosa Asherah (llamada en ocasiones Astarot), una deidad dadora, como la Ishtar babilónica, o la Astarte griega; en cualquier caso, arquetipos de la divinidad femenina, como la Luna, la Tierra y Venus.

    Stavrakopoulos basó su hipótesis en el estudio de antiguos textos, amuletos y figuras, hallados en la ciudad de Ugarit, actual territorio de Siria, que reflejan el modo en que Asherah fue adorada, junto a Yahveh, o Jehovah, como una poderosa diosa de la fertilidad. Existe una vasija del siglo XIII, descubierta en el desierto de Sinaí, en Kuntillet Arjud, que registra una súplica de bendición a la pareja divina. Y no se trata de la única: existen varias inscripciones similares, que fortalecen la tesis de que el Dios bíblico tuvo una esposa, asegura la investigadora.

    Son también significativos los registros bíblicos, que registran cómo Asherah fue adorada en el templo de Yahveh, en Jerusalén, o la descripción de una estatua de la misma diosa, que, según narra el Libro de los Reyes, yacía en el templo, atendida ritualmente por personal femenino. La referencia a “La Reina del Cielo”, en el Libro de Jeremías, podría ser una posible alusión a la misma deidad.

    Stavrakopoulos coincide en sus conclusiones con profusos estudios, que explican cómo las ediciones subsecuentes de la Biblia -curadas siempre por hombres- habrían resignado cualquier fidelidad a las escrituras sagradas, para realizar una operación de inteligencia, una programación neurolingüística de la sociedad, con el último objetivo de mantener en el centro del poder a la casta sacerdotal masculina, en desmedro y represión del polo femenino de la divinidad. (FUENTE: HISTORY).